Promesa cubana espera firmar con los Marlins por más de $3 millones. ¿Será la próxima estrella del club?

Por Jorge Ebro

El Nuevo Heradl

MIAMI, Florida,Un desencanto y una inquietud impulsaron a Yiddi Cappe a un momento trascendental. Es un secreto a voces que el prospecto cubano firmará, cuando abra el período de pactos internacionales, con los Marlins por una cifra superior a los $3 millones, pero esta historia comenzó mucho antes.

Cappe habrá de estampar la firma en su nuevo contrato en enero del 2021, porque el coronavirus trastocó todas las fechas del béisbol, obligando a posponer la entrada de la nueva generación de promesas foráneas prevista para el 2 de julio de este año.

“Cuando llegue ese momento, seré muy feliz, porque habré cumplido un sueño’‘, afirmó el joven nacido en Ciudad de la Habana. “Desde muy joven, siempre tuve la inquietud por conocer otro béisbol más allá del cubano, de probarme en la mejor pelota del mundo, sin perder mucho tiempo. Hasta que llegue ese momento, sigo entrenando con toda la ilusión del mundo’‘.

Miami, que invirtió algo más de $6 millones en los hermanos Víctor Víctor y Víctor Mesa jr. en octubre del 2018, espera contar con alguien capaz de luchar por el puesto de torpedero en el equipo de Grandes Ligas, una posición que por ahora le pertenece a Miguel Rojas con el bahamés Jazz Chisholm como sucesor.

Pero a Cappe la posibilidad de jugar en La Pequeña Habana delante de sus compatriotas es algo que llena su imaginación y alimenta el deseo de competir desde el instante que sea parte de una organización que tuvo, entre otros, a Liván Hernández y José Fernández.

“Me encantaría ser un cubano que pone en alto su bandera para los Marlins’‘, apuntó Cappe, de 17 años. “Quisiera no defraudar a ninguno de los aficionados del club, de ninguna nacionalidad. Quiero jugar para todos, con amor y pasión, pero si los míos me reconocen y aprecian, será algo especial’‘.

Como la mayoría de los niños de su tierra, Cappe comenzó a ir a los terrenos desde bien chico, casi a los cuatro años, llevado de la mano de su padre, Eduardo, quien soñaba verlo en el uniforme de los equipos de la capital cubana y, por qué no, de la selección nacional.

Cappe fue demostrando sus tremendas manos para jugar en el infield y la velocidad de un bate muy selectivo y eficaz, además de un corrido de bases explosivo que le fueron abriendo puertas, aunque no la que él deseaba a los 15 años de edad.

Por alguna razón que desconoce y teniendo los méritos, a Cappe no lo llamaron para el equipo Sub-15 de Ciuda de La Habana y eso le produjo un profundo desencanto que estuvo a punto de alejarlo del béisbol. Por suerte, en el horizonte apareció Artemisa.

A esa provincia se fue con su madre, Miladys Bueno, para que le hicieran pruebas. Poco después le informaban que era parte del equipo juvenil, pero ya su mente y su fe estaban en otra parte: en la República Dominicana, donde tantos jóvenes de su generación iban a probar fortuna.

“Estaba desencantado por lo sucedido en La Habana, pero jugar con Artemisa me devolvió las energías’‘, explicó Cappe. “Hice el equipo juvenil de esa provincia, pero en realidad jugué muy poco. Había buscado contactos para venir a Dominicana. Sabía que corría un riesgo, pero confiaba en mis talentos’‘.

Ya lleva un año y seis meses en Quisqueya. Al principio le fueron extraños la sazón de la comida, el sabor del agua. Los intensos entrenamientos le provocaban ciertas dudas. La primera semana le parecieron eternas las sesiones de bateo con más de 200 swings.

Pero Cappe estaba decidido a que su tiempo contara. Sabía que no había vuelta atrás. Apretó el paso y aceitó su mente. Aceptó las dobles sesiones de prácticas, las levantadas en la madrugada para correr, las horas en el gimnasio con las pesas. Lo agotador se convirtió en rutina. El talento comenzó a mostrarse.

Ese esfuerzo le tiene al borde de comenzar su carrera profesional con los Marlins.

“Cuando mencionen mi nombre en las firmas, será algo inolvidable, pero también un comienzo apenas’‘, recalcó el muchacho. “Quiero hacer las cosas bien, caminar rápido por las Menores. Ahí va a comenzar la pelea de verdad por ganarme un puesto, pero no le temo al reto. Para eso vine’‘.

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