Taiwán, una vez la liga tóxica, marcha el camino post COVID-19

Por Nathanael Perez NeróChinese_Professional_Baseball_League.svg_

Diario Libre

SANTO DOMINGO (https://www.diariolibre.com)No ha llovido tanto desde que mencionar la liga taiwanesa era asociarla a peligro; apuestas agresivas de ludópatas que sobornaban a jugadores y dirigentes, arreglos masivos de partidos, bateadores que confesaron haber recibido balas en sobres advirtiéndoles de que tenían que poncharse, un lugar donde las mafias asiáticas capeaban a sus anchas, en fin, una de las últimas opciones para un pelotero y vetada por la MLB.

El libro Playing in Isolation: A History of Baseball in Taiwan, publicado en 2007 por Junwei Yu, menciona que el licenciamiento del dominicano Israel Alcántara en 2005 por los Uni-President 7-Eleven Lions cuando este lideraba la liga en jonrones y carreras remolcadas levantó una enorme sospecha, sobre todo cuando el club, tras negarse en principio a dar explicaciones, informó que el jardinero era “inmanejable”.

El caso de Emiliano Girón, otro lanzador criollo, también es citado por su sospechoso descontrol. En un juego otorgó cinco boletos en solo una entrada y dos tercios y en otro solo dos bases. Una nota del Taipei Times de 2006 dice que fue investigado, pero no incluido en un expediente de arreglos de juegos.

El escándalo mayúsculo ocurrió en 2008 cuando el Gobierno intervino con el equivalente del DNI y encontró 102 casos de apuestas ilegales ese año que involucraba 222 personas, incluyendo 26 peloteros.

Fue la liga donde el banilejo Mario Encarnación fue encontrado muerto en su habitación de hotel (2005) con reportes iniciales de que la cerradura de la puerta fue movida, aunque luego la autopsia reveló que murió por “condición médica congénita”.

Desde la intervención estatal, que conllevó mover al juez anticorrupción que tenía la liga, las cosas han cambiado, para bien. A la estadía de Manny Ramírez allí en 2013 (a razón de US$25,000 por mes) se le atribuye haber contribuido en parte de la recuperación del prestigio.

Con robots en tribunas

Pero los ojos del béisbol apuntaron este fin de semana a Taiwán, donde el sol sale 12 horas antes que en la Nueva York que alberga las oficinas de la MLB. La liga profesional china (CPBL en inglés) se convirtió en la primera que abre su temporada 2020 y puede servir de patrón para el resto.

Con algunos peloteros con cubre boca, los estadios en Taiwán estuvieron sin público, el caso del equipo Rakuten Monkeys colocó robots maniquíes en las gradas para simular el ambiente, a los jugadores se les prohíbe firmar autógrafos o hacerse selfie hasta en el hotel y son examinados a menudo. El curso pasado asistió 1,3696,844 en la fase regular, una media de 5,767 por fecha.

La campaña 2020 estaba programada para iniciar el 14 de marzo.

Corea del Sur está programado para arrancar su campaña en mayo y Japón puede demorarla hasta junio.

Pero Taiwán tiene una ventaja con respecto a los países beisboleros. Si bien solo lo separan menos de 200 kilómetros del territorio continental chino, ha sido uno de los países que mejor ha manejado la crisis del coronavirus, al domingo solo se registraban 388 casos positivos y seis muertes en una isla con 24 millones de habitantes.

Las medidas incluyeron reducir drásticamente los vuelos entrantes desde China e imponer cuarentenas a los viajeros desde el principio, lo que, según los expertos, fue clave para detener la propagación en la comunidad, así como medidas estrictas de vigilancia para aquellos en cuarentena.

Además de las máscaras y los controles de temperatura, existen restricciones para los viajes internacionales y multas por difundir información errónea. La tecnología también ha jugado un papel clave aquí: al comienzo de la pandemia, Taiwán integró su base de datos nacional de salud con sus registros de aduanas para encontrar casos potenciales.

La acción rápida no ha significado el cierre generalizado de escuelas, compras o actividades regulares.

Presencia criolla

Hay cuatro lanzadores dominicanos que verán acción esta campaña en Taiwán. Se trata de José de Paula y Esmil Rogers, con los Chinatrust Brothers; Lisalverto Bonilla (Rakuten Monkeys) y Henry Sosa (Fubon Guardians).

El rango salarial para los lanzadores nuevos en esa liga ronda entre US$50,000 y US$100,000 por la temporada de cinco meses.

Sin embargo, para el presente curso el escenario ha cambiado. Reportes dan cuenta de que Sosa ganaría entre US$400,000 y US$600,000 por la temporada, gracias al gran año que tuvo la pasada campaña en la liga surcoreana.

El caso de Rogers tendría garantizado US$125,000 además de los incentivos por desempeño.

Los contratos de De Paula y Bonilla no fueron reportados.

Radhamés Liz, quien milita con las Estrellas Orientales, tenía contrato para lanzar con los Rakuten Monkeys, pero debido a una lesión sostenida en el 2019, decidió no participar en el torneo, mientras se recuperaba de la misma y evaluaba el futuro de su carrera.

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