El caso de Lisbán Correa

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LA HABANA, Cuba (Radio CoCo 91.7),-Después de la trifulca del pasado martes en el Estadio Latinoamericano entre el equipo capitalino y los visitantes holguineros –hecho repudiable que no debe permitirse jamás en nuestro sistema deportivo– y al conocerse las medidas disciplinarias impuestas por la Comisión Nacional de Béisbol (CNB).

La afición industrialista y peloteros del equipo en general no han estado de acuerdo por considerarlas excesivas, sobre todo, en el caso específico de Lisbán Correa, quien ha sido suspendido de todo evento deportivo por espacio de un año.

El slugger fue uno de los protagonistas más violentos de la pelea y además existen testimonios gráficos que lo comprueban. Como atenuante podemos decir que no fue el causante de la riña pero tiene como agravante haber provocado un hecho similar hace diez años en Sancti Spíritus, catalogado como uno de los momentos más amargos de nuestras series nacionales.

En aquella ocasión la sanción al atleta no pasó de seis meses y en otros casos similares han sido incluso menores, lo que ha provocado un malestar general en los aficionados al verse privados por tanto tiempo de una de las figuras claves de su equipo, inmerso ahora mismo en la lucha por su clasificación a la siguiente fase.

La Comisión Nacional de Béisbol ha actuado todo el tiempo acorde con el reglamento establecido para el campeonato y no ha violado ninguno de sus preceptos, aunque quizás es criticable por lo escueto de la nota oficial anunciando sus medidas con estos peloteros.

En primer lugar, en el Capítulo III, artículo 9, inciso a) de dicho reglamento deja claro que “Se considera como falta Muy Grave agredir físicamente a otro atleta, entrenador, directivo, árbitro o al público presente en un espectáculo deportivo o al finalizar el mismo de manera intencional”.

Según el artículo 12 del mismo capítulo la autoridad facultada podrá aplicar varias medidas, entre ellas el inciso h) (Suspensión de participar en eventos nacionales por un período de tiempo no inferior a un año ni superior a dos años).

Es cierto que la CNB tenía también otras opciones en la mano acorde con el reglamento que podían ir desde una amonestación pública o privada hasta una prohibición de jugar desde 30 días hasta seis meses, pero la medida tomada tampoco es la más severa estipulada dentro del marco legal, pues una separación definitiva o una expulsión deshonrosa del Sistema Deportivo Cubano, también eran opciones que estaban en la mesa.

Si actuó con mano dura en este caso, existen los canales pertinentes para apelar el fallo, contrario a lo que ha circulado en las redes sociales. Según el Artículo 28 “Las personas que participan en el sistema competitivo del béisbol que resulten sancionadas en virtud del presente reglamento, tendrán derecho a establecer Recurso de Apelación ante las autoridades que se relacionan a continuación: Si la medida fue impuesta por la Dirección Nacional de Béisbol, se recurrirá ante el Vicepresidente del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) que atiende la esfera de Actividades Deportivas por conducto del Director de Alto Rendimiento”.

El atleta tiene diez días hábiles para apelar a partir del acto de notificación y se disponen de 30 días para resolver el Recurso a partir de la recepción del expediente por la autoridad competente (esta decisión sí será inapelable).

Por otra parte, para conocimiento del público, el Director Nacional de Béisbol puede solicitar la suspensión condicional de la sanción cuando se haya cumplido la mitad del tiempo establecido si considera que el sancionado ha mantenido una buena actitud y se hayan alcanzado los objetivos sin necesidad de llevarla a cabo en su totalidad; pero antes, el mismo Presidente del Inder , de manera excepcional, puede disponer la suspensión condicional de la sanción en cualquier momento, cuando considere que existen motivos o circunstancias extremas que así lo aconsejen.

Desde esta esquina Azul, exhortamos a todos (atletas y aficionados en general) a llevar el caso por los canales pertinentes acorde con la Ley y a mantener siempre la disciplina cívica por encima de todo. Nos vemos en el estadio.

Después de la trifulca del pasado martes en el Estadio Latinoamericano entre el equipo capitalino y los visitantes holguineros –hecho repudiable que no debe permitirse jamás en nuestro sistema deportivo– y al conocerse las medidas disciplinarias impuestas por la Comisión Nacional de Béisbol (CNB).

La afición industrialista y peloteros del equipo en general no han estado de acuerdo por considerarlas excesivas, sobre todo, en el caso específico de Lisbán Correa, quien ha sido suspendido de todo evento deportivo por espacio de un año.

El slugger fue uno de los protagonistas más violentos de la pelea y además existen testimonios gráficos que lo comprueban. Como atenuante podemos decir que no fue el causante de la riña pero tiene como agravante haber provocado un hecho similar hace diez años en Sancti Spíritus, catalogado como uno de los momentos más amargos de nuestras series nacionales.

En aquella ocasión la sanción al atleta no pasó de seis meses y en otros casos similares han sido incluso menores, lo que ha provocado un malestar general en los aficionados al verse privados por tanto tiempo de una de las figuras claves de su equipo, inmerso ahora mismo en la lucha por su clasificación a la siguiente fase.

La Comisión Nacional de Béisbol ha actuado todo el tiempo acorde con el reglamento establecido para el campeonato y no ha violado ninguno de sus preceptos, aunque quizás es criticable por lo escueto de la nota oficial anunciando sus medidas con estos peloteros.

En primer lugar, en el Capítulo III, artículo 9, inciso a) de dicho reglamento deja claro que “Se considera como falta Muy Grave agredir físicamente a otro atleta, entrenador, directivo, árbitro o al público presente en un espectáculo deportivo o al finalizar el mismo de manera intencional”.

Según el artículo 12 del mismo capítulo la autoridad facultada podrá aplicar varias medidas, entre ellas el inciso h) (Suspensión de participar en eventos nacionales por un período de tiempo no inferior a un año ni superior a dos años).

Es cierto que la CNB tenía también otras opciones en la mano acorde con el reglamento que podían ir desde una amonestación pública o privada hasta una prohibición de jugar desde 30 días hasta seis meses, pero la medida tomada tampoco es la más severa estipulada dentro del marco legal, pues una separación definitiva o una expulsión deshonrosa del Sistema Deportivo Cubano, también eran opciones que estaban en la mesa.

Si actuó con mano dura en este caso, existen los canales pertinentes para apelar el fallo, contrario a lo que ha circulado en las redes sociales. Según el Artículo 28 “Las personas que participan en el sistema competitivo del béisbol que resulten sancionadas en virtud del presente reglamento, tendrán derecho a establecer Recurso de Apelación ante las autoridades que se relacionan a continuación: Si la medida fue impuesta por la Dirección Nacional de Béisbol, se recurrirá ante el Vicepresidente del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) que atiende la esfera de Actividades Deportivas por conducto del Director de Alto Rendimiento”.

El atleta tiene diez días hábiles para apelar a partir del acto de notificación y se disponen de 30 días para resolver el Recurso a partir de la recepción del expediente por la autoridad competente (esta decisión sí será inapelable).

Por otra parte, para conocimiento del público, el Director Nacional de Béisbol puede solicitar la suspensión condicional de la sanción cuando se haya cumplido la mitad del tiempo establecido si considera que el sancionado ha mantenido una buena actitud y se hayan alcanzado los objetivos sin necesidad de llevarla a cabo en su totalidad; pero antes, el mismo Presidente del Inder , de manera excepcional, puede disponer la suspensión condicional de la sanción en cualquier momento, cuando considere que existen motivos o circunstancias extremas que así lo aconsejen.

Desde esta esquina Azul, exhortamos a todos (atletas y aficionados en general) a llevar el caso por los canales pertinentes acorde con la Ley y a mantener siempre la disciplina cívica por encima de todo. Nos vemos en el estadio.

),-Después de la trifulca del pasado martes en el Estadio Latinoamericano entre el equipo capitalino y los visitantes holguineros –hecho repudiable que no debe permitirse jamás en nuestro sistema deportivo– y al conocerse las medidas disciplinarias impuestas por la Comisión Nacional de Béisbol (CNB).

La afición industrialista y peloteros del equipo en general no han estado de acuerdo por considerarlas excesivas, sobre todo, en el caso específico de Lisbán Correa, quien ha sido suspendido de todo evento deportivo por espacio de un año.

El slugger fue uno de los protagonistas más violentos de la pelea y además existen testimonios gráficos que lo comprueban. Como atenuante podemos decir que no fue el causante de la riña pero tiene como agravante haber provocado un hecho similar hace diez años en Sancti Spíritus, catalogado como uno de los momentos más amargos de nuestras series nacionales.

En aquella ocasión la sanción al atleta no pasó de seis meses y en otros casos similares han sido incluso menores, lo que ha provocado un malestar general en los aficionados al verse privados por tanto tiempo de una de las figuras claves de su equipo, inmerso ahora mismo en la lucha por su clasificación a la siguiente fase.

La Comisión Nacional de Béisbol ha actuado todo el tiempo acorde con el reglamento establecido para el campeonato y no ha violado ninguno de sus preceptos, aunque quizás es criticable por lo escueto de la nota oficial anunciando sus medidas con estos peloteros.

En primer lugar, en el Capítulo III, artículo 9, inciso a) de dicho reglamento deja claro que “Se considera como falta Muy Grave agredir físicamente a otro atleta, entrenador, directivo, árbitro o al público presente en un espectáculo deportivo o al finalizar el mismo de manera intencional”.

Según el artículo 12 del mismo capítulo la autoridad facultada podrá aplicar varias medidas, entre ellas el inciso h) (Suspensión de participar en eventos nacionales por un período de tiempo no inferior a un año ni superior a dos años).

Es cierto que la CNB tenía también otras opciones en la mano acorde con el reglamento que podían ir desde una amonestación pública o privada hasta una prohibición de jugar desde 30 días hasta seis meses, pero la medida tomada tampoco es la más severa estipulada dentro del marco legal, pues una separación definitiva o una expulsión deshonrosa del Sistema Deportivo Cubano, también eran opciones que estaban en la mesa.

Si actuó con mano dura en este caso, existen los canales pertinentes para apelar el fallo, contrario a lo que ha circulado en las redes sociales. Según el Artículo 28 “Las personas que participan en el sistema competitivo del béisbol que resulten sancionadas en virtud del presente reglamento, tendrán derecho a establecer Recurso de Apelación ante las autoridades que se relacionan a continuación: Si la medida fue impuesta por la Dirección Nacional de Béisbol, se recurrirá ante el Vicepresidente del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) que atiende la esfera de Actividades Deportivas por conducto del Director de Alto Rendimiento”.

El atleta tiene diez días hábiles para apelar a partir del acto de notificación y se disponen de 30 días para resolver el Recurso a partir de la recepción del expediente por la autoridad competente (esta decisión sí será inapelable).

Por otra parte, para conocimiento del público, el Director Nacional de Béisbol puede solicitar la suspensión condicional de la sanción cuando se haya cumplido la mitad del tiempo establecido si considera que el sancionado ha mantenido una buena actitud y se hayan alcanzado los objetivos sin necesidad de llevarla a cabo en su totalidad; pero antes, el mismo Presidente del Inder , de manera excepcional, puede disponer la suspensión condicional de la sanción en cualquier momento, cuando considere que existen motivos o circunstancias extremas que así lo aconsejen.

Desde esta esquina Azul, exhortamos a todos (atletas y aficionados en general) a llevar el caso por los canales pertinentes acorde con la Ley y a mantener siempre la disciplina cívica por encima de todo. Nos vemos en el estadio.

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